martes, 12 de julio de 2016

EL HOMBRE ETERNO, DE G.K. CHESTERTON

"EL HOMBRE ETERNO"



En 2007 Ediciones Cristiandad reeditó una nueva traducción al español de El Hombre Eterno (The Everlasting Man) escrita por Chesterton en 1925, poco después de convertirse al catolicismo oficialmente. Esta edición incluye un prólogo de Juan Manuel de Prada, autor que presenta muchas relaciones con Chesterton e incluso diría que su lectura le ha influido, en la consideración de ciertos temas. 

El libro lo compuso, según dicen, como una respuesta a otro de Herbert George Wells (Outline of History), una especie de historia de la humanidad en la que habla de Jesús como simple hombre mortal. Chesterton, siempre dispuesto a la controversia, polémica dialéctica y por escrito, en defensa del cristianismo, compuso este libro de El Hombre Eterno como una suerte de novela sobre la historia de la humanidad, en dos partes: primero, la historia de Cristo, y luego la historia del Cristianismo. Es la narración acerca del hombre (de la criatura llamada hombre) y la narración acerca del Hombre Eterno, es decir, de Cristo (del hombre llamado Cristo).

Esta obra en concreto influyó muchísimo en la conversión del célebre escritor Clive Staples Lewis, el autor de los libros de Narnia, como él mismo confesó en carta a unos amigos suyos, hacia los últimos años de 1940. A tal punto le influyó, que en esas cartas revelaba que El Hombre Eterno bautizó su intelecto, considerando el libro como el mejor volumen de apologética cristiana. El autor inicia su libro con estas maravillosas palabras:

Hay dos formas de llegar a casa, una de ellas es permanecer en ella y la otra es caminar a través de todo el mundo hasta que volvamos al mismo lugar
.

Como en el viaje de Ulises a su casa, Chesterton escribió el libro para todos aquellos que no habían logrado llegar a la casa de la primera forma, animándoles a hacerlo de la segunda manera.

Conservo este libro en una edición de la editorial mexicana Porrúa, que tiene mil años, por lo menos, pero por la que guardo un especial cariño. El libro, en efecto, se lee como una novela y, aprovechando que no hace mucho ha vuelto a ver la luz en esta excelente edición, os invito a que lo descubráis. Estoy seguro de que no os defraudará y, para los que os desenvolváis en inglés, podéis leerlo en Internet, en la página a la que os remito aquí mismo: The Everlasting Man.

Espero que os guste su lectura. Tal vez pueda serviros para llegar a casa...