lunes, 11 de julio de 2016

LEYENDO A LOVECRAFT

Ha querido la casualidad que en estos últimos días me acerque a algunos relatos del escritor Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), un autor tan aparentemente alejado del estilo chestertoniano, aunque en algunos relatos del inglés se adivinan elementos de lo fantástico que cuadrarían bastante bien en las fantasmagorías y pesadillas imaginadas por el narrador de Providence.

He dicho que la casualidad ha querido que me entregue a la lectura de esos relatos y, realmente, más que la casualidad ha sido el hecho de que mi querida esposa me incitase a participar en un concurso de cuentos donde se trataba de imitar el estilo y los temas de Lovecraft. 

Al final, la falta de tiempo, como suele suceder, me ha impedido escribir un relato que evocase los célebres "mitos de Cthulhu" (tal vez lo haga en otra ocasión), pero esta circunstancia me ha deparado la fortuna de poder conocer un poco mejor el universo lovecraftiano, en especial lo que se refiere a los citados mitos.

He podido leer algunos relatos del autor norteamericano en diversas antologías y, de entre los leídos, mis favoritos son "En la noche de los tiempos", "La sombra sobre Innsmouth" y "La maldición que cayó sobre Sarnath". En estas narraciones late el talento de Lovecraft para crear suspense y atrapar al lector en una red de dudas, visiones, ensueños y emociones. Sin duda, es un maestro en la creación de ambientes lúgubres y de personajes atormentados. Leyéndole casi le entran a uno las ganas de buscar el famoso y horripilante libro del Necronomicón... Aunque hay lecturas que vale más ignorar, ¿no os parece?

Es una lástima que este autor muriera demasiado joven, sin haber acabado toda esa fascinante mitología. Sin embargo, también es una suerte que otros autores contemporáneos suyos recogieran el testigo y alimentasen nuestra fantasía con imaginativas historias ambientadas en ese universo de lo oculto, lo ancestral y primigenio.

Espero que, si vosotros también os acercáis a los libros de H.P. Lovecraft, disfrutéis tanto como yo con sus terribles e inquietantes creaciones. No me cabe duda de que su lectura no os decepcionará.

Que Dios os bendiga y la Virgen os proteja siempre.