martes, 5 de julio de 2016

WILKIE COLLINS Y LA PIEDRA LUNAR (Y 2)

WILKIE COLLINS Y LA PIEDRA LUNAR (Y 2)


William Wilkie Collins era un escritor de folletines, pero esto en modo alguno supone desdoro o desprecio hacia su obra, ya que al igual que su amigo Charles Dickens o el español don Benito Pérez Galdós. 

El novelista inglés compuso auténticas obras maestras de la narrativa publicadas de forma seriada, en revistas y publicaciones periódicas.

Uno de aquellos magistrales, melodramáticos y maravillosos folletines es, precisamente, La Piedra Lunar (The Moonstone, 1868), del que ya hace poco comenzamos a hablaros en una entrada anterior de este blog.

La presente obra está cuidadosamente estructurada, como lo están todas las novelas de Collins. Cuando fue publicada en forma de libro se dividió en dos volúmenes, con la siguiente estructura:

VOLUMEN I:


Prefacio [Donde Collins define a esta novela como 'experimento psicológico' y explica algunos detalles de la realidad que le sirvieron como cimientos en los que basar su novela].


PRÓLOGO: 

LA TOMA DE SERINGAPATAM (1799) 
(Extracto de una carta familiar) [Donde se explican los antecedentes del famoso diamante hindú de color ambarino, sobre el que pesa una terrible maldición, es decir, cómo llegó a parar a manos del Coronel Herncastle].

LA HISTORIA. 

PRIMERA ÉPOCA:
PÉRDIDA DEL DIAMANTE (1848). 

Los hechos, según Gabriel Betteredge, mayordomo al servicio de Lady Julia Verinder.

VOLUMEN II:
DESCUBRIMIENTO DE LA VERDAD (1848-1849).


SEGUNDA ÉPOCA:
Los hechos según el testimonio de varios testigos.


PRIMERA NARRACIÓN:
A cargo de miss Clark, sobrina del difunto Sir John Verinder.


SEGUNDA NARRACIÓN:
A cargo de Mathew Bruff, abogado, de Gray's Inn Square.


TERCERA NARRACIÓN:
A cargo de Franklin Blake.


CUARTA NARRACIÓN:
Fragmentos del diario de Ezra Jennings.


QUINTA NARRACIÓN:
Retoma el hilo de la historia Franklin Blake.


SEXTA NARRACIÓN:
A cargo del sargento Cuff.


SÉPTIMA NARRACIÓN:
De una carta escrita por mister Candy.


OCTAVA NARRACIÓN:
A cargo de Gabriel Betteredge.

EPÍLOGO: 

HALLAZGO DEL DIAMANTE.
1. Informe del subalterno del sargento Cuff (1849).
2. Informe del capitán (1849).
3. Informe de mister Murthwaite (1850) (De una carta escrita a mister Bruff).


Ésta es la estructura desglosada de la novela de La Piedra Lunar. Como vemos, aparecen múltiples narradores aunque, como en el caso de los Evangelios, son sólo cuatro los más destacados e importantes, a saber: El estupendo mayordomo Gabriel Betteredge; Drusilla Clark, prima de Rachel Verinder, y mujer de moral y religión muy estrictas; Mister Bruff, el abogado de la familia, y por último, Franklin Blake, primo de Rachel y su pretendiente. Por supuesto, hay muchos más personajes.

Los personajes principales son: Rachel Verinder, la heredera del diamante conocido como la 'piedra lunar'; los antes mencionados Gabriel Betteredge, mayordomo, Franklin Blake, primo de Rachel y pretendiente suyo, el abogado Mr. Bruff y Drusilla Clark, otra prima de Rachel; también están Godfrey Ablewhite, otro primo de Rachel, dedicado a la filantropía; Rosanna Spearman, dama del servicio de Rachel y ladrona reformada; el Dr. Candy, médico de la familia, y su asistente, Ezra Jennings; por último, estarían los tres hindúes funámbulos y, por supuesto, el detective, el sargento Cuff.

A mi humilde entender, los caracteres más interesantes de la novela son los del mayordomo Betteredge, aficionado total y consumado a la novela Robinson Crusoe, que empieza su relato una y otra vez, de forma graciosísima; la joven Rosanna Spearman, el personaje más trágico y entrañable de la obra, con cierta deformidad física, pero no de carácter y, sobre todo, el sargento Cuff, amante del cultivo de las rosas y primer detective en sentido moderno de toda la literatura inglesa.

En conjunto, la novela es un alarde continuado de ingenio, maestría narrativa y retrato de ambientes, situaciones y personajes. Una obra sublime y magistral, no sólo del género policial o detectivesco, sino de la novelística en general. No en vano el afamado poeta y crítico T. S. Eliot, que tanto alabó esta novela, llegó a decir que las obras de Collins, y ésta en especial, serían siempre
para los novelistas modernos una fuente inagotable de recursos y de trucos narrativos.

Merece muchísimo la pena que los lectores os acerquéis a ella. Por eso os invito a que en algún momento de vuestras vidas abráis las páginas de esta novela: seguro que os deleitará de principio a fin, y os sorprenderá sobremanera su trama y el final de la obra. A mí me quedará la satisfacción de habérosla recomendado.